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Kiss Klimt

Así se debe decir adiós…con una sonrisa, con un abrazo encendido, con una caricia impropia…con un beso inocente que adolece por ser impío.

Así deberíamos despedirnos siempre…con los deseos a flor de piel, con la boca entreabierta, con la piel tensa de tanto sentir.

Y así lo hicimos…

Así dijimos adiós…con la duda en la mente, preguntándonos por siempre…si los labios aún son dulces como la miel…si en un abrazo seríamos capaces de incendiar el mundo con pasión…si nuestras manos conocen aún los secretos de la lujuria… y si lo codiciado…era realmente nuestro.

Es mejor así…

decir adiós sin realidades…sin decepciones…pero con la posibilidad amarga…del arrepentimiento.

Death of Marat

Hoy necesitaba saber de vos. Hoy era un día frío, un día con viento…un día que pronosticaba tempestades, muerte y cambio. Hoy el dolor me abarcaba y me dominaba…un dolor que me envuelve como una mortaja. Hoy tu ausencia fue una navaja que se hundió en mi pecho.

Hoy necesitaba verte. Porque verte me recuerda lo que es estar vivo. Tus ojos me devuelven el aire que transita por mis conductos.  Sentirte cerca hace que palpiten todas mis emociones. Que olvide los años que pesan sobre mi osamenta, los zurcos trazados por un arado implacable…jalado por los bueyes de mi nacer.

El frío atardecer, y la luna menguante, son un funeral desperdiciado. Tanta tristeza en el aire…tanto olvido en las manos…tantos lágrimas sin derramar. Hoy deberían morir todos…para aprovechar tanta tristeza.

En las ráfagas puedo sentir los besos que no se dieron, que se negaron…que se olvidaron. El brillo opalino de la luna, es ese adiós que siempre se queda pegado en tus labios…esa lágrima que nunca se termina de derramar. ¿Qué vamos a hacer? ¿Dónde vamos a terminar? De qué sirve que mis manos trasieguen las barreras del desencanto…si el destino se empeña en olvidarse de mis súplicas. Si la última copa de vino se queda siempre sin saborear…y tu imagen escarlata se refleja en mi copa…como una dama fría de cristal.

Hoy necesitaba sentirte cerca. Una palabra, un línea que se escribe con tintas viejas en papeles nuevos. ¿Por qué no lo ves? ¿Por qué no te das cuenta?…que este pecho se abre para que devores mi alma de un bocado…que estas manos entregan su obra para que sea tuya…que mis labios se desangran en anhelo por arrancarle gemidos a tu piel.

Hoy no queda otra solución. Sólo resta devanarse el pecho y sacarse el corazón. Órgano traidor…que se entregó sin pedirle permiso al resto de mi anatomía. Órgano pusilánime..que ahora adolece su decisión.

Buscaré una hoja larga y filosa…precisa…que sea capaz de arrancar esa sustancia azul que se reconoce como mi alma…para así poder dormir en paz. Pero, tal si fuera Marat…esa navaja…la tendrás que hundir vos. 

Al menos dirán…que morí por amor.

Espalda

Hoy dibujé flores en tu espalda…dibujé estrellas y firmamentos.  Hoy encontré paz, en la constelación que tus lunares trazan sobre el lienzo blanco que es tu torso.  El suave rozar de mis dedos me recordó las melodías que se le arrancan a una guitarra.  Acordes impíos que hacen vibrar el alma en tonalidades azul violeta.  Una melodía que nos suena vieja, que nos invita a pedir amor y perdón.  Los círculos que encierran tu piel, son cada uno…una plegaria…cada uno una esperanza y una maldición.  Sin importar nada…sin precaución…me dediqué a encontrar lo que creí perdido, a descubrir lo oculto, a alterar lo que ya creía apaciguado.

Mis manos temblorosas se acercaban a los secretos que esconde tu falda, odiando el tiempo que es siempre mi enemigo…odiando el destino que siempre me oculta las dulces mieles del amor…no sin antes enseñármelas para tentarme con una risa burlona.  Mis sentidos se prolongaban a cada uno de mis dígitos…ellos gritaban…lo que mi voz no podía.  Trazos de pincel que en cada línea dejan un rastro de sangre, un pedazo de alma…una poesía incompleta, que muere poco a poco de dolor.

Esa espalda tuya…es un muro de los lamentos…una penitencia irredimible. Esa espalda tuya…fue hoy mi perdición.

Pero mis manos…las que creí hábiles en su arte…no sintieron el respirar hondo que esperaban, el terso plano transmutarse en un chispero de sentidos que vibran con el acometer de cada caricia…con el firme y el suave vaivén de una mano que no duda en arrancarse por vos.  Tus ojos no se cerraron…y tu boca no sonrió.

Mi devoción es para esa espalda…símbolo de un adiós, de un olvido, de un silencio.  Ahora sé, que cuando te vallas…cuando camines a lo lejos…será un dulce despedir…porque lo último que de vos tendré…es la imagen pérfida de un millón de lunares…que adoloridos…se ríen de mi…

Ceiba

Esto te lo escribo a vos…y sólo a vos.
Para que lo envolvás en hojas de plátano, y lo subás a la Sierra.  Lo enterrés bajo una Ceiba, y ésta de flores y frutos.  Y en sus raíces yacerá el dolor que me habita y me domina.  Y en la sangre que su corteza derrame, vivirán mis palabras para siempre…

Esto te lo escribo a vos…y sólo a vos.
Para que lo hagás trizas y lo viertas en ríos y acequias…contaminando pueblos y ciudades con la locura que me envuelve.  Para que lo pongas en una copa de vino, tornándose en droga o alquimia nueva…que transite por tus conductos y se destile en tus entrañas.  Que mi añoranza te empape los sentidos y te haga sudar mi nombre entre gemidos de dolor y placer…porque este sentimiento es un veneno que duele…y enamora.

Esto es para vos…y sólo para vos.
Es un adiós que no se quiere dar, un beso que se prohíbe, un abrazo que rompe más de lo que liga.

Esto lo escribo, para que lo llevés lejos…muy lejos.  Cuando el amanecer te encuentre desnuda, pensado en mi…sin saber por qué.

Cuando estés en otros brazos, bebiendo de otras fuentes…
Cuando el sabor a caña madura sature tu deseo…cuando la pasión se infiltre en tus cavernas y te embriague…cuando tu piel se descubra ante otra piel y se erice con cualquier roce…esto que te escribo…seguirá siendo tuyo.

Y estará aquí…para que lo encuentres siempre.

Tela

El último sueño antes de despertar se derrama sobre los hilos del amanecer como almíbar.  Despacio…como gotas de rocío sobre una tela de araña. Pegajoso y dulce se aferra al alma…se enraiza y prolifera.  El último sueño, es el único que tiene tacto, sabor y gusto…es el que más duele y el que más amamos.  El último sueño de la noche, se queda con nosotros por días, años y temporadas.  Es persistente y a la vez hermoso…porque nos recuerda que los piratas aún existen, que Romeo se desangra todas las noches y que el rabo de nube aguanta sólo a dos…

Antes de despertar, el sueño que se abriga en mi pecho…es la oración que te dedico.  Es un tibio resonar, un acorde en bemol, la fragancia de un beso que despacito se desliza de seguro a peligroso…

Es tu rostro iluminado por una vela, que casi no puede brillar.  Una lágrima que debió derramarse, para que alguien la capture y la vuelva a amar…

El último sueño antes de despertar…es el que yo más quiero…porque me empapa el día de tu rostro, me satura el aire de tu voz y me envuelve entero de tu sonrisa amplia y generosa.

En el último sueño, aunque te vas…siempre podés volver…

es tan tarde ya-Malpais
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Esta soledad es mi amiga
Me abraza y se pega a mis huesos
Se divierte con mis entrañas
Se expande por mis conductos
Me envuelve desde adentro

Como una daga
se esconde en mi pecho
y a mi corazón…
 se le olvida siempre sangrar

Es una soledad diversificada
coloreada con crayones de color
con hojas secas y bosques estériles
Es una soledad mía
Es una soledad compartida
Es una soledad sin respeto
que llora en silencio
que me abraza en secreto

En esta ciudad, ella habita en las esquinas
Donde decidimos si seguir o cruzar
En las esquinas…
La soledad se esconde bajo las lámparas
bajo la luz amarilla
Y en las noches frías sin lluvia
Nos grita secretos al oído
recordándonos que ella es nuestra única
compañía…

San Jose 

 …

Hay días que me gusta jugar a Cortázar.  Pero en vez de París, es mi viejo San José; y en vez de La Maga, te busco a vos.  Es un juego divertido.  Recorro todas las esquinas, paso frente los edificios viejos.  Me detengo en los puestos donde vende esperanza y suerte, y en aquellos donde se consigue amor.  Aunque sé que no te encontraré…no me importa.  Igual te busco, con ahínco y anhelo, en cada esquina que doblo, en cada mirada clandestina que robo, en cada grito que levanto al cielo.  Me parece verte en las vidrieras, subiendo pisos y bajando escaleras.  Tu cabello se esconde tras el grupo de personas que siempre va frente a mi.  El sonido de tu risa rebota en los monumentos que dejaron de existir.

  No estás aquí, pero igual me encanta la idea de buscarte.  Desdoblar los asfaltos y perseguir tu rastro bajo los adoquines de calles sin salidas.  Descubrirte en las piedras pequeñas que hacen las aceras, en el polvo que cubre los muros derribados.  De norte a sur, de este a oeste; camino sin preocuparme de peligros más allá del no encontrarte. Algunas veces desespero, y creo haberte perdido más de la cuenta.  Regreso sobre el camino ya cubierto, para asegurarme que –meticuloso– revisé todos los recovecos de esta hermosa ciudad. 

  La Maga buscaba a Cortázar, mientras él la busca a ella.  Yo sé que no me buscas nunca.  Yo sé que desconoces el olor amargo de San José, el murmullo que palpita en sus calles y avenidas.  Se que la esteril búsqueda, regresará siempre la sonrisa de una mujer extraña que se da cuenta que me equivoqué al llamarla.  Pero continúo buscandote, porque tal vez un día, vos me estés buscando a mi también.  Y tal vez…un día… nos encontremos.