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Hoy necesitaba saber de vos. Hoy era un día frío, un día con viento…un día que pronosticaba tempestades, muerte y cambio. Hoy el dolor me abarcaba y me dominaba…un dolor que me envuelve como una mortaja. Hoy tu ausencia fue una navaja que se hundió en mi pecho.
Hoy necesitaba verte. Porque verte me recuerda lo que es estar vivo. Tus ojos me devuelven el aire que transita por mis conductos. Sentirte cerca hace que palpiten todas mis emociones. Que olvide los años que pesan sobre mi osamenta, los zurcos trazados por un arado implacable…jalado por los bueyes de mi nacer.
El frío atardecer, y la luna menguante, son un funeral desperdiciado. Tanta tristeza en el aire…tanto olvido en las manos…tantos lágrimas sin derramar. Hoy deberían morir todos…para aprovechar tanta tristeza.
En las ráfagas puedo sentir los besos que no se dieron, que se negaron…que se olvidaron. El brillo opalino de la luna, es ese adiós que siempre se queda pegado en tus labios…esa lágrima que nunca se termina de derramar. ¿Qué vamos a hacer? ¿Dónde vamos a terminar? De qué sirve que mis manos trasieguen las barreras del desencanto…si el destino se empeña en olvidarse de mis súplicas. Si la última copa de vino se queda siempre sin saborear…y tu imagen escarlata se refleja en mi copa…como una dama fría de cristal.
Hoy necesitaba sentirte cerca. Una palabra, un línea que se escribe con tintas viejas en papeles nuevos. ¿Por qué no lo ves? ¿Por qué no te das cuenta?…que este pecho se abre para que devores mi alma de un bocado…que estas manos entregan su obra para que sea tuya…que mis labios se desangran en anhelo por arrancarle gemidos a tu piel.
Hoy no queda otra solución. Sólo resta devanarse el pecho y sacarse el corazón. Órgano traidor…que se entregó sin pedirle permiso al resto de mi anatomía. Órgano pusilánime..que ahora adolece su decisión.
Buscaré una hoja larga y filosa…precisa…que sea capaz de arrancar esa sustancia azul que se reconoce como mi alma…para así poder dormir en paz. Pero, tal si fuera Marat…esa navaja…la tendrás que hundir vos.
Al menos dirán…que morí por amor.
